sábado, 17 de junio de 2017

TEATRO MUTIS, EN VITORIA

EL 9 DE JULIO A LAS 19 HORAS EN LA PLAZA SANTA MARÍA
MALETA: MISIÓN ESPACIAL SECRETA
http://www.teatromutis.com/

miércoles, 31 de mayo de 2017

MIGUEL DE IRÍZAR

NACIÓ EN ARTAJONA (NAVARRA) EN 1635.
ES LA MÁXIMA FIGURA MUSICAL QUE HA REGIDO LA CAPILLA DE LA COLEGIATA DE SANTA MARIA DE VITORIA-GASTEIZ.

LLEGA A VITORIA CON 22 AÑOS Y PERMANECE 14 AÑOS EN EL PUESTO, HASTA 1671 QUE ACCEDE A LA PLAZA DE MAESTRO DE CAPILLA EN LA CATEDRAL DE SEGOVIA.
IRÍZAR HIZO 119 OBRAS EN LATÍN Y 637 OBRAS EN CASTELLANO, LO QUE NOS DA UNA IDEA DE SU PRODUCCIÓN. ES UNO DE LOS COMPOSITORES MÁS INSIGNES DEL BARROCO ESPAÑOL Y UN EXCELENTE PROFESOR. EN 1662 EL CABILDO LE ASIGNÓ UN SUELDO DE 50 REALES POR ENSEÑAR MÚSICA.
MURIÓ EN SEGOVIA EN 1684.
https://en.wikipedia.org/wiki/Miguel_de_Ir%C3%ADzar

sábado, 27 de mayo de 2017

MÚSICA MEDIEVAL EN VITORIA

La presencia de los reyes de Navarra y de Castilla en Vitoria, llevó aparejada la de sus cantores y ministriles (personas que en funciones de iglesia y otras solemnidades tocaban algún instrumento de cuerda o viento). Para los festejos se contrataban ministriles profesionales como Diego de Laguardia (gaitero), Bernat de Oyón (tamborino y chistulari), etc. Se sabe de la presencia en Vitoria de un gran organero, Domingo de Castelbón, que recibe el encargo en 1488 de construir los organos de la catedral de Bayona.
Información sacada del libro "La música en Vitoria-Gasteiz" Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz 2003

sábado, 20 de mayo de 2017

CALLE FRANCIA

" Hoy está adulterada por la denominación de uso, calle de Francia, pero en su origen tenía un bello nombre oriental y naciente: "La Ronda del Este". Brotó como un suspiro de paz al derribo de las murallas y se delimitó el año 1864, el año eufórico de un Ayuntamiento de empuje. Presidíalo el Sr. Marqués de Legarda. Justo, justo, acababa de resolver el conflicto desatado por la provisión de la plaza de Director de la Orquesta de Teatro, entre los señores Guereta y Echevarría, capitanes de sendas bandas de música capaces de resucitar la rivalidad de Ayalas y Callejas, cuando inició, aquel Ayuntamiento, las calles de la Estación con las casas de Arrieta; la de las Cercas Altas, con la de don Juan Zabala; la de Florida, con las de Bengoa y Unzalu, el Resbaladero, la de Fueros, y la prolongación de la calle de San Antonio con los edificios de Gámiz y Alda.
Fué el año colmado de las aspiraciones campesinas; el año del agua, sol y guerra en Sebastopol; el año en el que el Regidor don Manuel de Verástegui, veía desechar su proyecto de "una calle que, arrancando de la de Postas y cuyo eje fuera una linea que pasando por el centro de la Plaza Nueva, en su dirección de Norte a Mediodía, termine en la estación".
¡Qué feliz perspectiva, sin rival en España, perdió Vitoria!
Fué el año de la concesión del Banco de Vitoria, creado al calor del entusiasmo ferroviario. El año que comenzaron a elevarse, en la Ronda del Este, las casas de don Juan Lopidana. Ese año las calles, y los proyectos de calle, se engalanaron con frecuencia. Recibieron a la Reina Dª María Cristina, al Rey don Francisco de Asís y -apoteósicamente- a los señores Diputados Egaña y Barrueta-Aldamar, en quienes festejaron la defensa foral.
Por cierto - y habéis de perdonarme el inciso- ocurre, a través de la historia, con los fueros, cuanto ocurre con la virginidad: defenderla es quebrantarla.
Pues bien, según iba diciendo, la calle de Francia, incubada al calor del optimismo, nacida en tan buenos pañales, se creyó con muy brillante porvenir. Pospuesta municipalmente y si la veteranía de la impávida calle de Postas, para remontar los agravios, no ha sabido ocultar sus desengaños y a su derecha ha abierto calles que conducen a la desolación.
En las tardes crudas de invierno, las que desafía la luna, cuando el aire se oculta del frio y en el metálico atardecer fulge la helada, en el crepúsculo pálido y quieto, las calles de Arana, de Prudencio María de Verástegui, de la Libertad, y no cito la de la Esperanza por evitar una ironía, nos recuerdan demasiado ciertos cromos fin de siglo, en los que una niña desarrapada y aterida se pierde en la inmensidad nevada. Los mismos horizontes glaciares, los mismos árboles desnudos, las mismas tapias infinitas, la misma sábana por suelo y allá lejos, muy lejos, una lucecita amarilla que la niña no puede alcanzar. Es tal el frío de esas calles y su desolación que el edificio del Anglo desaparece sorbido por la desolación.
Por el contrario, la acera de la izquierda de la calle de Francia, especialmente en sus primeras manzanas, se nos ofrece como la más alegre contrapartida de las estampas siberianas"
Texto sacado del libro de Gregorio de Altube "Vitoria.... o así. Ayeres y Lejanías" Imprenta Egaña

miércoles, 10 de mayo de 2017

EL BANCO DE VITORIA

En 1864 se creó el Banco de Vitoria, de emisión y descuento, siendo sus concesionarios Ladislao Velasco, Domingo Aragón, José Maria Villaoz, José Zuluaga, José Kreibich y Domingo Buesa, "en su nombre y en el de otros comerciantes y empresarios". Se le concede autorización para un capital de 4 millones de reales, distribuidos en 2000 acciones de 2000 reales.
A diferencia de otros bancos de emisión, el capital social fue aportado fundamentalmente por los propietarios de bienes raíces urbanos y rústicos; en segundo lugar por comerciantes: No podía esperarse otra composición de una economía preindustrial como la alavesa.
Fuente: "Estancamiento y atraso de la economia alavesa en el siglo XIX" Por José Ignacio Homobono. Publicado en el Boletín "Sancho el Sabio" Año XXIV Tomo XXIV 1980

 
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